
Arenal
El volcán más fotogénico del país se levanta como un cono casi perfecto sobre la selva y un lago turquesa. Sus alrededores son la capital de las aguas termales en Costa Rica.
Un país pequeño moldeado por montañas, valles, bosques, ríos, volcanes y dos costas muy diferentes. En pocas horas, los viajeros pasan de valles altos a playas tropicales, de volcanes a selvas lluviosas y de bosques nubosos a llanuras costeras.

Costa Rica está en el corazón angosto de Centroamérica, entre Nicaragua al norte y Panamá al sur, con costa en el océano Pacífico y en el mar Caribe. Esa doble costa explica su variedad climática, su biodiversidad y por qué cada región se siente tan distinta.

Costa Rica está sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde dos placas tectónicas se encuentran y se empujan lentamente. Esa colisión profunda acerca el magma a la superficie: por eso el país tiene volcanes, aguas termales, suelos fértiles y paisajes tan dramáticos.
Cinco nombres que vas a escuchar una y otra vez mientras viajás. Cada uno marca una región distinta y una forma distinta de pasar el día.

El volcán más fotogénico del país se levanta como un cono casi perfecto sobre la selva y un lago turquesa. Sus alrededores son la capital de las aguas termales en Costa Rica.

Tiene uno de los cráteres activos más grandes del planeta, con una laguna ácida de color turquesa lechoso. Es una excursión fácil desde San José, entre paisajes cafetaleros.

Es el volcán activo más alto de Costa Rica. En una mañana despejada, desde la cima se puede ver el Pacífico y el Caribe al mismo tiempo.

Un parque nacional amplio con pailas de barro, fumarolas, cataratas y senderos de bosque seco. Es uno de los centros de aventura de Guanacaste.

Vecino más tranquilo del Irazú, rodeado de fincas lecheras y bosque nuboso. Muchas veces se disfruta desde la distancia, especialmente desde cafetales y valles cercanos.
Las montañas de Costa Rica atraviesan todo el país, dividen climas y moldean cada ruta, cada vista y cada camino.
La cadena volcánica del norte sobre el Pacífico. Bosque seco abajo, cumbres humeantes arriba.
Territorio de bosque nuboso. Hogar de Monteverde, puentes colgantes y una divisoria húmeda entre Pacífico y Atlántico.
La columna volcánica que rodea el Valle Central. Café en las laderas y cráteres en las cimas.
El sur más silvestre. Sin volcanes activos, pero con las montañas más altas, antiguas y remotas del país.

El Valle Central se ubica entre cadenas montañosas, a unos 1.000 m de elevación. Allí están San José, la capital, y muchas de las principales ciudades y aeropuertos. Clima templado, cafetales en las laderas y acceso fácil a todas las regiones: aquí empiezan muchos viajes.
Las dos costas de Costa Rica se sienten casi como naciones distintas: ritmos distintos, comida distinta y colores de agua distintos.

La costa más larga: más de 1.000 km de playas, puntas y bahías protegidas. Es conocida por el surf, los atardeceres, los pueblos de playa de bosque seco y algunos de los parques nacionales más visitados.

Más corto y más húmedo, el Caribe es una pared verde de selva frente a agua turquesa. Cultura afrocaribeña, días lentos de viaje, música calipso y vida silvestre en cada curva.

Más de una cuarta parte de Costa Rica está protegida. Los ríos atraviesan selvas, los manglares dibujan las costas, los humedales reciben aves migratorias y los bosques nubosos se mantienen húmedos todo el año. Estos ambientes son el motor de su biodiversidad y del ecoturismo.
Los viajeros suelen dividir el país en siete regiones: cada una con sus propios paisajes, clima y tipo de día.
Bosque tropical seco, playas de surf y cielos de atardecer.
Arenal, aguas termales, lagos y selva de tierras bajas.
San José, aeropuertos, cafetales y clima fresco.
Manuel Antonio, Jacó y las playas más cercanas a la capital.
La península de Osa, Corcovado y bahías de surf menos concurridas.
Cultura afrocaribeña, playas de tortugas y ritmos más lentos.
Bosques nubosos, Chirripó y pueblos frescos de montaña.

Costa Rica se divide en siete provincias: límites administrativos usados por el gobierno. Como viajero, normalmente entendés mejor el país por sus paisajes y regiones que por sus fronteras provinciales, pero ayuda conocer los nombres que aparecen en señales y direcciones.
La provincia capital y el corazón político y cultural del país.
El aeropuerto internacional, el volcán Poás y las montañas cafetaleras del norte.
La ciudad más antigua de Costa Rica y las faldas del Irazú y el Turrialba.
Cafetales, bosques nubosos y pequeños pueblos coloniales sobre la capital.
El noroeste seco y sabanero del Pacífico: playas, ganadería y folklore.
Una provincia Pacífica extensa, desde Nicoya hasta la salvaje península de Osa.
Toda la costa Caribe: cultura, selva y playas de tortugas.

En un país tan variado, la geografía forma parte de la planificación. Una distancia corta en el mapa puede ser una ruta larga de montaña en la vida real, y una sola tarde puede llevarte por dos climas completamente distintos.
Carreteras de montaña, puentes angostos y tránsito lento suman tiempo. Planeá siempre entre 30% y 50% más de lo que dice el GPS.
Puede haber sol en el Pacífico mientras llueve en el Caribe. Llevá capas y una chaqueta ligera de lluvia todo el año.
Las cordilleras dividen el país en zonas climáticas. Cruzarlas es una subida lenta, casi nunca una línea recta.
Bosque nuboso fresco en la mañana, playa caliente por la tarde. Costa Rica premia a quien mezcla elevaciones.
Una hora manejando puede llevarte de cafetales a olas, o de bosque nuboso a sabana seca.
La geografía de Costa Rica es una de sus mayores fortalezas. En un territorio compacto encontrás casi todos los paisajes que Centroamérica puede ofrecer. Abrí el mapa y empezá a planear las regiones que querés vivir.